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jueves, 2 de julio de 2009

Para nadie

No sé por qué me gratifica tener tres seguidores que no son bloggers (un amigo, dos desconocidos, ningún comentario)... Sí, sé por qué.


En su tiempo, dibujaba para mí. Si es cierto que somos una relación con los otros, dibujaba para nadie. Y no estuvo mal. En estos tiempos, la privacidad y la sustracción son un valor, un gesto. Trabajé en la soledad de la luz blanca sobre la hoja blanca, con algún fantasma sobre el hombro, y más allá la música, la noche, el silencio.
Pero el siglo pudo conmigo, los dibujos pasaron de mano en mano y me decidí (me decidieron) a colgarlos aquí, a la vista de todos. No sé si ésto los redime o los traiciona, sé que no los doblega. Resisten y me miran, desde la noche y el silencio. Como este autorretrato que dibujé cuando menos me supe. Me miran, burlones, con la sonrisa lacerada, y me dicen: "Ya vas a volver, vos, Galliano"
Ya vas a volver a dibujar para nadie.

viernes, 8 de mayo de 2009

Melancolía



Durante un verano bastante opaco de mi vida pasaba las noches insomnes dibujando en el café Amarras, en la Costa. Llegaba con mis papeles a medianoche y me iba, tres cafés después, con el alba salitrosa del rocío matutino. Por supuesto que me enamoré silenciosamente de una camarera y regalé algunos dibujos a los parroquianos, pero no era bohemia, era melancolía. Ese perfume amargo que, ya en el invierno porteño, me paseó por burdeles y museos, por óperas y avenidas. Así descubrí el Dichterliebe de Schumann, el Museo Sívori y el whisky con miel y aspirinas. Las pérdidas también nos hacen, rescato estos dos dibujos para subirlos aquí y honrar a la melancolía.