No sé por qué me gratifica tener tres seguidores que no son bloggers (un amigo, dos desconocidos, ningún comentario)... Sí, sé por qué.
En su tiempo, dibujaba para mí. Si es cierto que somos una relación con los otros, dibujaba para nadie. Y no estuvo mal. En estos tiempos, la privacidad y la sustracción son un valor, un gesto. Trabajé en la soledad de la luz blanca sobre la hoja blanca, con algún fantasma sobre el hombro, y más allá la música, la noche, el silencio.
Pero el siglo pudo conmigo, los dibujos pasaron de mano en mano y me decidí (me decidieron) a colgarlos aquí, a la vista de todos. No sé si ésto los redime o los traiciona, sé que no los doblega. Resisten y me miran, desde la noche y el silencio. Como este autorretrato que dibujé cuando menos me supe. Me miran, burlones, con la sonrisa lacerada, y me dicen: "Ya vas a volver, vos, Galliano"
Ya vas a volver a dibujar para nadie.